lunes, 31 de agosto de 2015

Danza oriental: sensual o sexual?

Cuando pensamos en la danza oriental, o como es mas conocida, en la danza del vientre, en la mayoría de los casos nos imaginamos una bailarina escasamente vestida:
barriga al aire, sujetador con lentejuelas y otros adornitos, piernas que se dejan entrever a través de telas trasparentes o aperturas en la falda/pantalón. Este tipo de danza tenemos asociada con los harenes o las furcias de las películas, con seducción....con Salomé, que dejó al rey flipado y babeando hasta tal punto, que este no le podía negar nada en ese momento…ni siquiera el asesinato de un ser humano inocente y su cabeza en una bandeja de plata.



Sin embargo, me gustaría reivindicar el origen de esta danza, tan estrechamente unida a, y maravillosamente diseñada para el cuerpo femenino: los movimientos ondulantes y circulatorios de la pelvis ayudan a disminuir los dolores menstruales y los dolores y molestias del parto y tal vez hasta ayudan a llevar mejor los cambios de la menopausia, gracias a que fortalecen el suelo pélvico.
Pero no solamente aporte beneficios físicos. Danzar puede ayudar a mujeres con  baja autoestima a aceptar su cuerpo, disfrutar de él, conectar más consigo mismas....en fin, estar más a gusto con y en su propio cuerpo ….e incluso verse más guapas.


Y aquí viene el gran dilema, la gran diferencia entre sensual y sexual. Léxicamente se trata de diferencia de una letra (sonido), pero desde el punto de vista de su significado, se trata de dos mundos totalmente distintos, aunque no necesariamente opuestos.
Pueden (y creo que deberían) ser complementarios.


Sexual significa que bailo para el otro, para seducirlo. No bailo para mí y bailo con un objetivo. Mi danza no me pertenece, está dirigida al observador, normalmente un hombre. Por lo tanto es una danza provocadora, masculinizada y externalizada. Importa lo que hay hacia fuera, hacia el exterior, lo que ve el otro: el cuerpo se vuelve un objeto, observado y valorado (Sirve para seducir? Cumple con el objetivo?), su función es complacer.

Sensual significa que siento a través de los sentidos. Bailo para mí, porque bailar me produce placer. La danza está dirigida hacia mi misma y por lo tanto hacia dentro. No importa, si se ve bonita hacia fuera, sino como se siente por dentro. Mi cuerpo me pertenece, está vivo, está manifestando su feminidad. Los movimientos ondulatorios son como un alargamiento  y exageración de las curvas naturales de un cuerpo femenino. Sensual significa una danza placentera, femenina e interior.

Si yo estoy a gusto con y en mi cuerpo, si me siento libre de usarlo de la manera que me aporta bienestar sin el miedo, que alguien lo interprete como una señal clara de seducción, solo entonces soy capaz de pasar de sensual y sexual y usar mi cuerpo y sus movimientos cómo un juego, como un lenguaje de seducción. Pero esa decisión depende de mí.

El cuerpo de la mujer, aunque vaya semidesnudo, no es automáticamente sexual – esa cualidad no es inherente, sino que a menudo está en el ojo del observador y dependerá mucho de su moral y su particular mapa mental.

El cuerpo de la mujer libre se puede usar de muchas maneras – siempre dependiendo de que desee hacer con él la mujer libre. Una vez más: reivindico la danza del vientre- que sirva para las mujeres, para su bienestar, placer y amor propio – y que deje de ser visto cómo un producto, como un espectáculo seductor para el hombre. 

Mujeres libres, a bailar!

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