sábado, 22 de febrero de 2014

Cuaresma o 40 días para sanar mente, alma y cuerpo

La Cuaresma (latínquadragésima, ‘Cuadragésimo día antes de la Pascua)  es el período del tiempo litúrgico en el calendario cristiano para la preparación de la fiesta de Pascua.
Oficialmente, la Cuaresma comienza el Miércoles de ceniza y termina en la tarde del Jueves santo. La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza la prueba de Jesús al vivir durante 40 días en el desierto previos a su misión pública. También simbolizan los 40 días que duró el diluvio universal, además de los 40 años que el pueblo israelita deambuló por el desierto, los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto, los 40 días que Moisés estuvo en el Sinaí y los 40 días de arrepentimiento de los ninivitas tras la advertencia de Jonás. 

 A lo largo del tiempo de Cuaresma, los cristianos son llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión. No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido. Es, por excelencia, el tiempo de conversión.
En los siglos VI-VII cobró gran importancia la abstinencia y el ayuno como práctica cuaresmal para imitar el ayuno de Cristo en el desierto. Se trataba, por tanto, de un tiempo, introducido por la imitación de Cristo y de Moisés, en el que la comunidad cristiana se esforzaba en realizar una profunda renovación interior.



Pero ¿por qué dura 40 y no 10, 30 ó 70 días? 
Es porque este número, varias veces nombrado en la Biblia, guardaba para quienes la escribieron un simbolismo que enlaza con antiguas creencias astrológicas según las cuales, cada 40 años, se experimenta un giro radical en las conductas: se deja lo viejo para comenzar algo nuevo, se es otro hombre, otra generación. El número 40 simboliza el cambio de un período a otro. 
Si se observa, después de 40 días y 40 noches de lluvia, el mundo fue otro, nació una nueva humanidad. Moisés estuvo 40 días en el Sinaí y recibió las tablas de la ley que cambiaron totalmente el concepto del bien.
 
Los judíos pasaron 40 años en el desierto hasta que murió la generación infiel que adoró al becerro de oro, y surgió la nueva, fiel a Javé. También Jesús ayunó 40 días tras los que comenzó a predicar.
Los astrólogos sostienen que alrededor de los 40 años las personas dan vuelta la hoja y comienzan a vivir de otra manera, empujadas por el "cambio" que les impone el planeta Urano -al que llaman "el despertador del zodíaco"- cuando completa la mitad de su órbita (180 grados) en relación al lugar que ocupaba al nacer.
 


Durante la  Cuaresma mediante el ayuno, la oración y la penitencia se le propone al hombre arrepentirse de sus pecados y cambiar.
 Podemos entonces aprovechar este período para sanar nuestro cuerpo a través de alimentación más sana, cambiar de hábitos y patrones de pensamiento nocivos, renovarnos, sanarnos. Hay muchas maneras de hacerlo: a través dela biodescodificación, desprogramación emocional o cuántica, el método Silva, hipnosis o simplemente afirmaciones positivas… cada uno elige lo que más le conviene para hacer un cambio, una reprogramación, un sacrificio.
La palabra sacrificio viene del latín sacrum-facere, que significa “hacer sagrado”. Entonces, hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla a Dios por amor. Hacer sacrificio es ofrecer a Dios cosas que te cuestan trabajo, cómo intentar a ser una mejor persona.
Te apuntas al reto de 40 días? Empezamos el 5 de marzo.

2 comentarios:

  1. Aqui ustedes lo ven de manera creyente, yo soy ateo 100% y en base a lecturas y vivencias de quienes lo han hecho para sanar decidi hacer y hoy es mi dia 16 sin probat comida y me siento muchísimo mejor que antes de empezar y repito no soy creyente.

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    1. hola Jimmy, veo que tienes experiencia con esto de la transformacion, solo espero que lo de no comer haces con supervision medica. tampoco hacen falta extremismos para hacer cambios, pero cada uno de nosotros siente el nivel de compromiso que esta dispuesto a hacer.

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