Este mes conmemoramos el día contra la violencia de género. Me gustaría ampliar el concepto y erradicar la violencia de todo tipo. En el YOGA existe el Ahiṃsā que se refiere a un concepto filosófico que aboga por la no violencia y el respeto a la vida. Es lo contrario a himsa (violencia).
Habitualmente se interpreta como símbolo de paz y respeto hacia los seres capaces de sentir. La ahiṃsā es una importante doctrina del budismo, el hinduismo y el jainismo. En Occidente, el concepto de la ahiṃsā fue introducido por Mahatma Gandhi, quien lo consideraba "común en todas las religiones", incluyendo el cristianismo y el islamismo. Posteriormente, los movimientos occidentales en favor de los derechos civiles, liderados por Martin Luther King entre otros, se vieron influidos por este concepto, y realizaron protestas pacifistas que rechazaban la violencia. La reciente popularidad del yoga y la meditación en la cultura occidental ha ayudado a que muchos occidentales conozcan y se familiaricen con la ahiṃsā y otros conceptos de la filosofía india. Por ejemplo, la «comunicación no violenta», desarrollada por Marshall Rosenberg, y la “Co-creación de la Unidad" por Martín Cornide se han inspirado en el ejemplo de Gandhi.
Ahimsá forma parte de las 5 YAMAS, unos principios básicos en la filosofía del Yoga para vivir en sociedad.
En la práctica del Yoga (parte de ejercicios físicos) significa no forzar a tu propio cuerpo a hacer posturas que nos podrían hacer daño, sólo porque existen o vemos a otras personas hacerlas. Aplicar el Ahimsá en la práctica significa estar en contacto con tu propio cuerpo, escucharlo y siempre respetarlo, no sobrepasando sus límites. Y, a partir de ahí, podrás llevar esta actitud más respetuosa y amorosa fuera de la esterilla, hacia ti y a hacia tu entorno, en tu día a día.
El Ahimsá aplicado a nuestras relaciones con otras personas (que también forma parte de la práctica del Yoga) significa no hacer nada que les podría causar daño. No dañar ni físicamente, ni verbalmente. Esto se extiende a todos los seres vivos y para muchas personas que practican Yoga se refleja en su dieta vegetariana o vegana.
Si quieres aplicar ahimsá cuando te relacionas con las demás personas, para comunicarte mejor (sin callarte lo importante), puedes aplicar la regla atribuida a Buda: "Antes de hablar, deja que tus palabras pasen por tres puertas" Lo que vas a decir ¿Es verdad, es necesario, es amable? Si lo que ibas a expresar no pasa por estas tres puertas, según Gautama Buda es mejor quedarse callado...
lunes, 2 de noviembre de 2026
COMUNICACIÓN NO VIOLENTA
Este mes conmemoramos el día contra la violencia de género. Me gustaría ampliar el concepto y erradicar la violencia de todo tipo. Porque como dice Pamela Palenciano, no sólo duelen los golpes...las palabras pueden herir mucho también…
Os quiero presentar la herramienta de la comunicación no violenta (CNV) o comunicación empática. Es un modelo desarrollado por el psicólogo estadounidense Marshall Rosenberg (1934- 2015) que busca la empatía, la sinceridad, la claridad y la eficacia en la comunicación. Persigue mejorar la calidad de las interacciones y fomenta una comunicación más empática contigo mismo y con los demás. Tiene mucho que ver con la asertividad, pero no sólo va dirigida hacia la otra personas, sino también hacia nosotras mismas.
Comunicación no violenta es aquella en la que el lenguaje empleado no hiere ni ofende ni a los demás ni a nosotros mismos. Según Rosenberg la “violencia es la expresión trágica de necesidades no satisfechas. Es la manifestación de la impotencia y o la desesperación de alguien que se encuentra tan desprotegido que piensa que sus palabras no bastan para hacerse entender. Entonces ataca, grita, agrede”.
Este modelo, que comparte conceptos usados en mediación y resolución de conflictos, destaca que el uso que hacemos de las palabras puede ayudarnos a conectar con nosotros mismos y con los demás de manera compasiva. Esto nos permite, en un nivel más profundo, reestructurar nuestra manera de expresarnos y de pensar para ampliar nuestra propia comprensión y construir relaciones más efectivas y armónicas.
Cuando estás en conflicto con alguien, pregúntate:
¿Qué prefiero, tener razón o ser feliz? Las dos cosas a la vez a veces no son posibles. Con la CNV buscamos la mejor manera de satisfacer nuestras necesidades y vivir en armonía con los demás.
Para ello propone un proceso que consta de cuatro pasos:
1. Observamos los actos concretos que están afectando a nuestro bienestar.
2. Identificamos nuestros sentimientos en relación con lo que observamos.
3. Identificamos las necesidades no satisfechas que originan esos sentimientos.
4. Pedimos claramente a la otra persona lo que nos gustaría que hiciese.
No se trata de ganar las batallas, a veces la otra persona no va a hacer lo que le pedimos, pero por lo menos nosotras nos haremos aclarado para nosotras mismas, que es lo ue nos molesta, como nos hace sentir y lo habremos comunicado a la otra personas de una manera tranquila y asertiva. Y eso en sí ya nos ahorra mucho estrés, malentendidos y nos ayudará a volver a un estado de tranquilidad mucho antes de que si nos enzarzamos en discusiones.
Si estáis interesados en organizar un taller sobre la CNV, contactad con nuestro equipo (contacto al pie de la página) y lo planificamos.
Os quiero presentar la herramienta de la comunicación no violenta (CNV) o comunicación empática. Es un modelo desarrollado por el psicólogo estadounidense Marshall Rosenberg (1934- 2015) que busca la empatía, la sinceridad, la claridad y la eficacia en la comunicación. Persigue mejorar la calidad de las interacciones y fomenta una comunicación más empática contigo mismo y con los demás. Tiene mucho que ver con la asertividad, pero no sólo va dirigida hacia la otra personas, sino también hacia nosotras mismas.
Comunicación no violenta es aquella en la que el lenguaje empleado no hiere ni ofende ni a los demás ni a nosotros mismos. Según Rosenberg la “violencia es la expresión trágica de necesidades no satisfechas. Es la manifestación de la impotencia y o la desesperación de alguien que se encuentra tan desprotegido que piensa que sus palabras no bastan para hacerse entender. Entonces ataca, grita, agrede”.
Este modelo, que comparte conceptos usados en mediación y resolución de conflictos, destaca que el uso que hacemos de las palabras puede ayudarnos a conectar con nosotros mismos y con los demás de manera compasiva. Esto nos permite, en un nivel más profundo, reestructurar nuestra manera de expresarnos y de pensar para ampliar nuestra propia comprensión y construir relaciones más efectivas y armónicas.
Cuando estás en conflicto con alguien, pregúntate:
¿Qué prefiero, tener razón o ser feliz? Las dos cosas a la vez a veces no son posibles. Con la CNV buscamos la mejor manera de satisfacer nuestras necesidades y vivir en armonía con los demás.
Para ello propone un proceso que consta de cuatro pasos:
1. Observamos los actos concretos que están afectando a nuestro bienestar.
2. Identificamos nuestros sentimientos en relación con lo que observamos.
3. Identificamos las necesidades no satisfechas que originan esos sentimientos.
4. Pedimos claramente a la otra persona lo que nos gustaría que hiciese.
No se trata de ganar las batallas, a veces la otra persona no va a hacer lo que le pedimos, pero por lo menos nosotras nos haremos aclarado para nosotras mismas, que es lo ue nos molesta, como nos hace sentir y lo habremos comunicado a la otra personas de una manera tranquila y asertiva. Y eso en sí ya nos ahorra mucho estrés, malentendidos y nos ayudará a volver a un estado de tranquilidad mucho antes de que si nos enzarzamos en discusiones.
Si estáis interesados en organizar un taller sobre la CNV, contactad con nuestro equipo (contacto al pie de la página) y lo planificamos.
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